Medina Azahara, un paseo al atardecer por la ciudad que brilla

2018-09-10T11:19:27+00:00

Ver un atardecer veraniego en medio de las ruinas de Medina Azahara, a las faldas de Sierra Morena, era una experiencia que hasta hace poco muy pocas personas podían disfrutar: vigilantes, personal y pocos privilegiados más. Desde abril, con la puesta en marcha de las visitas nocturnas y la nueva iluminación artística, eso ya es posible para -casi- todo el mundo.

Ahora, además, quienes visitan Medina Azahara por la noche los fines de semana también pueden disfrutar de una visita guiada y teatralizada, sin ningún coste, que arrancó el pasado viernes 13 de julio y se mantendrá hasta el 15 de septiembre dentro de las actividades para potenciar el yacimiento tras su declaración como Patrimonio de la Humanidad.

El arranque no ha podido ser más prometedor. Hasta 200 personas hicieron juntas el recorrido, guiadas por un cicerón experto en el yacimiento y acompañadas, de cuando en cuando, por una actriz ataviada como una mujer de la época de esplendor de la ciudad palatina. En lugar de limitar el grupo, los responsables de Medina Azahara prefirieron dejar que todos los presentes disfrutaran de la actividad.

La visita arranca desde la misma entrada al recinto, donde el guía recibe a los visitantes para explicarles cómo transcurrirá el recorrido, de unas dos horas de duración. Comienza al ocaso y se prolonga hasta caída la noche, lo que permite disfrutar de un precioso atardecer en el interior de Medina Azahara.

El guía se muestra como un experto conocedor no ya solo de la historia de la ciudad califal, sino también de su historia reciente y de las excavaciones arqueológicas y restauraciones. Y no esconde la verdad sobre esto último, ya que Medina Azahara es, casi en su totalidad, una reconstrucción que no siempre ha sido afortunada. El guía lo avisa desde el principio. «En esta visita hablaremos mucho sobre las restauraciones», advierte, porque «para que el sitio se pueda visitar y sobre todo entender, fueron necesarias estas reconstrucciones que pueden parecer agresivas».

Los visitantes, que en esta primera ruta eran en su mayoría cordobeses en grupos familiares -aunque también algunos turistas extranjeros-, reciben una lección sobre las leyendas que rodean el yacimiento, como la que circula sobre su nombre.

También interviene a menudo la actriz que, con un acento extemporáneo, explica aspectos de la vida diaria en la ciudad. La visita termina con una proyección multimedia en una estancia del edificio basilical, ya de noche cerrada.

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